FMSI

Bienvenido a

usuario
contraseña

Regístrese aquí        ¿Olvidó su contraseña?

En nuestro país, la necesidad de mejorar la formación científica en este especialidad y promover la excelencia en este campo determinó que un prestigioso grupo de profesionales creara en 1991 la ASOCIACIÓN ARGENTINA DE GINECOLOGÍA ONCOLÓGICA, que a través de los años a realizado una intensa labor docente.
Flecha Leer

En el mundo se ha llegado a la conclusión, en este comienzo del tercer milenio, que la Ginecología Oncológica es el paradigma de la excelencia en el diagnóstico, tratamiento y cuidado de la mujer con cáncer del tracto genital.
Flecha Leer

En noviembre de 1999 se realizó en Roma, en sede vaticana, el VII Congreso Bianual de la International Gynecological Cancer Society presidido por el Profesor Salvatore Mancuso y con el Profesor Sergio Pecorelli, como chairman del Comité Científico.
Flecha Leer

Flecha Pautas para el Manejo del Carcinoma Ductal "in situ" de Mama
Flecha Revisión de estadificaciones FIGO
Flecha Pautas para el Seguimiento de Pacientes Asintomáticas luego del Tratamiento Primario con Intención Curativa

Acceda a contenido científico exclusivo para miembros de la Asociación Argentina de Ginecología Oncológica.
Flecha Leer

¿Qué es un ginecólogo oncólogo?

El Ginecólogo Oncólogo es un medico capacitado en el tratamiento de las enfermedad oncológicas de los órganos sexuales y reproductivos de la mujer. La necesidad de implementación de esta sub-especialidad comenzó en el mundo hace ya por lo menos 30 años y los avances realizados en los últimos años en el campo de la ginecología oncológica, ha determinado que esta se halla constituido en diversas partes del mundo como una subespecialización dentro de la Ginecología.

Esta corriente comenzó en el mundo a partir de 1969 en los Estados Unidos y luego se extendió rápidamente a Canadá, Australia y Europa Occidental. Solo a manera de ejemplos pueden citarse los cursos de especialización de varios años de duración que se realizan en los Estados Unidos, en el marco de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de ese país, que otorga una vez finalizado el entrenamiento el título de Ginecólogo Oncólogo.

Se comenzó a reconocer la necesidad de la subespecialización dentro de la disciplina tocoginecológica y se comenzaron a individualizar áreas de conocimientos especiales que eran importantes para el cuidado de la salud femenina.

En los Estados Unidos, ya en 1969, se definieron estas áreas particulares de especialización que deberían desarrollarse en programas de entrenamiento posteriores a la residencia tradicional. Una de ellas fue la Oncología Ginecológica, que fue reconocida por el American College de Obstetricia y Ginecología, el American Board de Obstetricia y Ginecología y muchas otras sociedades e instituciones de Estados Unidos.

Con respecto a la Ginecología Oncológica, la primera decisión que debió tomarse, fue el elegir si el objetivo de esta subespecialidad sería solamente enfatizar la importancia del entrenamiento en la cirugía radical o proveer al ginecólogo oncólogo de una capacitación más amplia de habilidades y conocimientos.

Se decidió que idealmente el ginecólogo oncólogo debería ser un médico que ha adquirido conocimientos y habilidades suficientes para utilizar todas las formas efectivas de tratamiento de los cánceres ginecomamarios. Por lo tanto, este especialista debería tener entrenamiento, habilidades y conocimientos no solamente de cirugía radical sino de terapia radiante, quimioterapia y patología. Este especialista debería poseer también los conocimientos de medicina general necesarios para afrontar los múltiples problemas de la enferma con cáncer ginecológico. Pero para ello, deberá el candidato haber completado ya la residencia tradicional en ginecología y obstetricia.

Como resultado de todos estos cambios se produjeron notables avances en el tratamiento de estos tumores, entre los que pueden citarse la incorporación de la quimioterapia al tratamiento primario de los tumores de ovario y cuello, los tratamientos conservadores de la fertilidad en los tumores de útero, cuello uterino y ovario entre otros y la racionalización de todos los tratamientos de la especialidad.

Otros beneficios de la subespecialidad han sido la consagración de la necesidad de individualizar los tratamientos, de evaluar los factores de riesgo, y de asignar gran trascendencia a la calidad de vida, reflexionando permanentemente sobre el costo/beneficio. Por ello, no sorprende comprobar que temas como la reconstrucción pelviana y mamaria y la rehabilitación sexual se hayan transformado en preocupaciones crecientes y legítimas del ginecólogo oncólogo.

La vulvectomía radical o extirpación completa de la vulva ya no se considera indispensable para todas las pacientes con cáncer de vulva inicial; otro ejemplo de modificación de conductas quirúrgicas es el hecho que la extirpación de un solo ovario puede ser tratamiento suficiente para casos seleccionados de cánceres ováricos. La incorporación de la quimioterapia al tratamiento primario del cáncer de ovario, también es otro ejemplo en otra área del tratamiento del cáncer, de la importancia de la subespecialización, dado que fue concebida por un ginecólogo oncólogo en el M.D. Anderson Hospital, Sección de Ginecología Oncológica.

 :: Volver al principio

inicio

autoridades

noticias

congreso

artículos

escuela

miembros

contacto

enlaces

información

ayuda

Copyright © 2002-2010 por Asociación Argentina de Ginecología Oncológica  :::  http://www.aaginonc.org.ar