Promover la prevención,

 la detección precoz y el tratamiento adecuado del cáncer específico de la mujer

Mejorar a través

del cuidado multidisciplinario la calidad de vida de nuestras pacientes

Impulsar el estudio

y la investigación en todas las áreas del conocimiento científico que están involucradas en el tratamiento de las mujeres con este tipo de cáncer

¿Puede Ud. disminuir su riesgo de padecer un cáncer ginecológico?

Hay un número de pasos que las mujeres pueden dar para reducir su riesgo de cánceres ginecológicos.

Un estudio reciente, por ejemplo, mostró que el 20% de todos los casos de cáncer en los EEUU se pueden atribuir a obesidad. Muy interesante es la magnitud es el hecho que la magnitud de este efecto fue mayor en el cáncer de endometrio (útero), que aumentó más de seis veces en mujeres obesas. La razón para este incremento es que la obesidad lleva a la estimulación crónica del revestimiento uterino debido a los estrógenos que se fabrican en el adiposito (células del tejido graso).

Por lo tanto, además de los bien publicitados beneficios cardiovasculares, el mantenimiento de una figura ideal con peso adecuado, se asocia a una reducción del riesgo de cáncer. Dado que la alta presión arterial y la diabetes también aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad, trabajar con su médico sobre estos temas de salud también puede disminuir los riesgos de padece este tipo de cáncer.

Las medicaciones hormonales también pueden influenciar el riesgo de padecerlo. Aunque se ha visto que el consumo de píldoras anticonceptivas conteniendo estrógenos y progestágenos sustancialmente disminuyen el riesgo que una mujer padezca esta enfermedad, la terapia de reemplazo hormonal post-menopausica con estrógenos sola aumenta el riesgo. Por supuesto, la decisión de utilizar terapia de reemplazo hormonal debe hacerse en el contexto de todos los riesgos potenciales y beneficios – incluyendo inquietud sobre el aumento del riesgo de cáncer de mama , infartos y enfermedades del corazón.

Cuando se trata de cáncer de ovario, la prevención puede ser la mejor estrategia para reducir el riesgo. Aunque la causa del cáncer de ovario sigue siendo desconocida en la mayoría de los casos, se ha notado que los embarazos y el uso de píldoras anticonceptivas sorprendentemente reducen el riesgo de padecer esta enfermedad. Por ejemplo, las mujeres que tienen tres niños o usaron píldoras anticonceptivas por cinco años han reducido el riesgo en un 50 por ciento. Lo que es más, el beneficio parece durar 20 años luego que la paciente dejo de tomar las píldoras. El efecto protector de estos dos procedimientos disminuyen el numero de veces que una mujer ovula. La protección que produce la píldora contra cánceres de ovario y endometrio representa un beneficio que debería ser considerado a la hora de decidir si se las usa para control de la natalidad

Para cáncer de cuello, la combinación de controles basados en el Papanicolaou y la colposcopía en conjunto, con la detección de infecciones por el virus del HPV, continúan siendo la llave de bajar los riesgos.

Los factores de riesgo conocidos para padecer cáncer de mama son:

  • Edad: las probabilidades de desarrollar esta enfermedad aumentan con la edad. Es rara su aparición antes de la menopausia
  • Antecedentes familiares: para una mujer aumenta el riesgo de enfermarse si a la madre, hermana o hija, se le diagnosticó esta afección especialmente antes de los 40 años.
  • Antecedentes personales de cáncer mama: la mujer que ya ha sido tratada por un tumor maligno de la mama tiene mayor riesgo de padecer esta enfermedad en la otra mama.
  • Otras enfermedades mamarias: existen afecciones no cancerosas propias de la mama que pueden aumentar los riesgos de cáncer en aquellas mujeres que las padecen
  • Alteraciones genéticas: alteraciones (mutaciones) en algunos genes (ya identificados) que al transmitirse de padres a hijos aumentan, en las mujeres que los heredan, las posibilidades de padecer esta enfermedad en algunos casos asociada al cáncer de ovario. Las mujeres con ascendencia Judeo-Ashkenazi tienen mayores posibilidades de heredar estos genes mutados.
  • Aumento de la densidad mamaria: la densidad mamaria aumentada se debe generalmente a una mayor proporción de lóbulos y ductos mamarios en relación con tejido graso que los rodea. Esto aumenta las probabilidades de desarrollar esta enfermedad
  • Prolongada exposición a las hormonas femeninas: estrógenos y progesterona son hormonas producidas por los ovarios que aumentan con la pubertad y disminuyen con la menopausia; a mayor tiempo de exposición a los estrógenos, mayor riesgo de padecer cáncer mamario, por lo tanto una primera menstruación antes de los 12 años y una menopausia después de 55 años de edad también aumentan el riesgo.
  • Mujeres que no han tenido hijos o bien luego de los 30 años: los estrógenos disminuyen durante el embarazo y lactancia, por lo que en las mujeres que no pasan por estas situaciones biológicas también aumenta su riesgo de padecer esta enfermedad. Cuanto mayor es la edad de la mujer al producirse el nacimiento de su primer hijo, mayores son sus probabilidades padecer un tumor maligno de la mama
  • Anticonceptivos orales: su ingesta puede aumentar la posibilidad
  • Terapia hormonal por la menopausia: aquellas que reciben este tipo de tratamiento, durante 5 años o más después de la menopausia parecen tener un ligero aumento en las probabilidades de desarrollar la enfermedad
  • Tratamientos con radioterapia por otras enfermedades: las que han debido recibir tratamiento con radioterapia en el tórax, por enfermedades ajenas a la mama (Ej. Enfermedad de Hodgkin) antes de los 30 años tienen aumentado el riesgo de enfermar
  • Obesidad: el tejido graso produce estrógenos, y los mismos en proporciones anormales en la etapa de la menopausia se constituyen en un factor de riesgo aumentado para padecer tumores mamarios malignos.
  • Actividad física: aquellas con poca actividad física parecen tener un riesgo mayor de padecer enfermedades malignas de la mama. La actividad física ayuda a mantener el peso y previene la obesidad.
  • Consumo de alcohol: se han realizado estudios que indican que el consumo elevado de alcohol es un factor de riesgo de cáncer de seno.
De la lectura de estas líneas, se desprende que la evaluación de los factores de riesgo (algunos evitables, otros no) y su influencia en una persona determinada deberá ser hecha por profesionales médicos que tengan una “visión integral” de la mujer como paciente y que además estén debidamente capacitados para hacer el diagnóstico precoz y un adecuado tratamiento de la enfermedad. Es también importante recordar que la mayoría de las mujeres que presentan estos factores de riesgo no sufren la enfermedad, y que la mayoría de las mujeres que desarrollan tumores malignos ginecológicos no muestran antecedentes familiares de esta enfermedad.entes familiares de esta enfermedad.